Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.nortecorrientes.com/a/143474

Gobiernan los imponderables

Los especialistas habían anticipado que el verano sería muy lluvioso, en particular el mes de enero, por efecto del fenómeno de El Niño. Al parecer, los alertas tempranos no fueron atendidos.

El temporal de agua y viento que ha azotado a la provincia de Corrientes en las últimas 48 horas, y que también afectó a otras provincias de la región Litoral, dejó un saldo de cuatro víctimas fatales y cerca de 300 personas evacuadas en distintas localidades. Ninguna de ellas en la Capital, lo que constituye un hecho sobresaliente según el relevamiento que ofreció a la prensa la Municipalidad de Corrientes en uno de los respiros que dio el tiempo. Ciertamente el dato es positivo ya que en la región más de 1.100 personas tuvieron que abandonar sus hogares por el fenómeno climático que no cesa. Anoche, al cierre de esta edición, regía un alerta meteorológico y seguía lloviendo con intermitencia, por momentos con abundante caída de agua. En varios barrios permanecían sin servicio de energía eléctrica y en otros tantos, las calles de tierra incluso las pavimentadas que son único acceso a las zonas periféricas continuaban anegadas. Es decir, bajo agua.

El cuadro es muy complicado y podría agravarse aún más porque el frente de tormenta no se disipa, los pronósticos indican que el mal tiempo continuará hasta el domingo. Y luego de un descanso volverían las lluvias de regular intensidad. En definitiva, era lo que se preveía. Los especialistas habían anticipado que el verano sería muy lluvioso, en particular el mes de enero, por efecto del fenómeno de El Niño. Al parecer, los alertas tempranos no fueron atendidos por los organismos pertinentes, y si lo hicieron, no se tomaron las medidas adecuadas. Evidentemente, algo falló. A esta altura, con el desastre a la vista, no resulta descabellada la sospecha de que hubo cierta indolencia en la previsión de la magnitud que podría tener el fenómeno climático. ¿Acaso faltan especialistas, equipos técnicos? Hasta donde se sabe, en la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) hay un gabinete de investigación referido a este tema, quizás su aporte podría resultar de gran ayuda para orientar la indispensable tarea que deben realizar las autoridades. ¿Los consultaron, sus investigaciones están disponibles o son estudios que quedan encerrados en los claustros y no se traducen en hechos concretos? Como sea, el temporal está aquí y superó todas las medidas -pocas o muchas- que se hayan tomado para “aguantar el chubasco”, como se decía antaño. Ahora sólo queda correr detrás de la emergencia: alrededor de 1.500 personas afectadas de distintas maneras en veinte localidades de la provincia, y tres muertos (ahogados como consecuencia del temporal) no representan un saldo menor, más bien todo lo contrario. Ayer se reunió en la Casa de Gobierno el Comité de Crisis Provincial, encabezado por el vicegobernador Gustavo Canteros, a quien ya le ha tocado en años anteriores chapalear con los problemas del verano. A propósito, ¿el Gobernador está enterado de la situación? Gustavo Valdés se encuentra de vacaciones y es verdad que no hace falta -no es imprescindible- que se ponga al frente de la tarea, pero la urgencia demanda gestión, fuerte, decidida, efectiva. No hay que perder de vista que se produjeron muertes. Las circunstancias indican una fatalidad (léase: una desgracia determinada por el destino esquivo), pero siempre resulta saludable tener presente que el estado de normalidad es el mejor antídoto contra la fatalidad. Justamente, aquello que funciona en un marco normal es lo que brinda seguridad, porque achica el margen de riesgo. Reduce el peligro. Y en eso consiste (o debería) la acción oficial, reservada a los organismos del Estado, en garantizar que la normalidad prevalezca siempre, para que no ganen los imponderables. El trabajo cotidiano y responsable sobre la base de una planificación concreta es la única manera de que gobierne la normalidad. s