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Estados Unidos, Canadá y México

Los tres socios del Norte ya tienen otro pacto comercial

Por presión de Donald Trump, los tres países acordaron reemplazar al NAFTA. “Es revolucionario”, consideró el magnate.

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Los gobiernos de Estados Unidos, México y Canadá firmaron ayer en Buenos Aires el acuerdo comercial T-MEC, que sustituirá al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan), conocido como Nafta en inglés y vigente desde 1994. El T-MEC aún debe ser ratificado por los congresos de los tres países norteamericanos para entrar en vigor. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistió en renegociar el Tlcan, que engloba un billón de dólares anuales en intercambios, por considerarlo un “desastre” para los intereses de su país. Trump viene destacando al nuevo pacto como un gran triunfo de su postura proteccionista en materia comercial. Aunque México y Canadá habían exigido como requisito para firmar el pacto que se les eximiera de los aranceles del 25% a las importaciones de acero y del 10% a las de aluminio impuestos por Estados Unidos, al final aceptaron rubricarlo sin haberlo logrado. Igual, Jesús Seade, jefe negociador de México, pidió esperar a que, antes de que comience 2019, se llegue a un acuerdo para que Estados Unidos levante esos aranceles. La firma se llevó a cabo en el Alvear Palace Hotel minutos antes del inicio de la Cumbre del G-20, que reúne a los principales líderes mundiales y que concluirá hoy. Entre los cambios más importantes del T-MEC, conocido en inglés como Usmca, figura la norma de que al menos el 75% de las partes de los automóviles deben ser fabricadas en Norteamérica, frente al 62,5% que establecía el Tlcan. Además, entre el 40% y el 45% del vehículo tendrá que ser producido por trabajadores que ganen como mínimo 16 dólares la hora. La negociación del T-MEC se inició el 16 de agosto de 2017 y, poco más de un año después, Estados Unidos y México anunciaron en principio un acuerdo bilateral, por lo que Canadá debió flexibilizar su postura. Los puntos más controversiales en las negociaciones fueron la reimposición de aranceles, el aumento de las reglas de origen para garantizar el uso de productos fabricados en la región y la modificación o eliminación del capítulo vinculado con la solución de controversias. s