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Apipé, en aguas extranjeras

Más allá de la descome­dida actuación guaraní, el cuadro ciertamente es complejo y reclama una gestión de altura, algo que hasta el presente los gobernantes no han hecho.

Un certamen de pesca que se desarrollaba en una cancha del río Paraná, en inmediacio­nes de la Isla Apipé, terminó abruptamente por una irrupción de las Fuerzas Armadas del Paraguay que obligó a los concursantes a desalo­jar la zona y restringir su aventura dentro de las aguas jurisdiccionales de la República Argentina, es decir en otro lugar distinto y lejano al que se encontraban. El episodio, aparentemente violento, ocurrió ayer a primera hora y causó una conmoción entre los pes­cadores deportivos y vecinos de la isla, que ventilado a través de las redes sociales llegó hasta la Intenden­cia de Ituzaingó (gobernada por el radicalismo) y luego hasta las altas esferas institucionales de la Provincia, lo que motivó una ex­presión de repudio por parte del gobernador Gustavo Adolfo Val­dés, quien pidió la intervención de la Cancillería argentina. A par­tir de esta manifestación todo el gobierno de ECO se sumó al gri­to de condena, en lo que asoma como una exagerada puesta en escena.
Más allá de la descomedida ac­tuación guaraní, el cuadro cier­tamente es complejo y reclama una gestión de altura, algo que hasta el presente los gobernantes argentinos -lo que comprende a los gobernantes correntinos- no han hecho. Por eso, el presunto avasallamiento a la so­beranía nacional, o en tal caso a la soberanía correnti­na, es tan vidrioso como infundado es el excesivo celo de los uniformados paraguayos para cuidar su territo­rio y los recursos naturales que contiene esa parte del río Paraná. Aunque resulte contradictorio, en ambas orillas tienen una cuota de derecho, sea en la acción o en la reacción.
Hay un dato, clave, que corresponde tener en cuen­ta, porque es el meridiano de este diferendo que hasta aquí estuvo silenciado: la Isla de Apipé, que es parte de la provincia de Corrientes, se encuentra en aguas para­guayas. Una extrañeza, única hasta donde este diario pudo averiguar.
Las aguas del Paraná que bañan, en los cuatro pun­tos cardinales, las costas de Apipé son jurisdicción del país vecino. Para llegar a la isla, partiendo por ejemplo desde el puerto de Ituzaingó, hay que navegar un tre­cho por aguas extranjeras para llegar luego a territorio argentino, es decir a la isla Apipé.
Esto no es nuevo, se estableció así desde hace más de dos décadas y aunque la prensa lo advirtió en su momento, las autoridades de aquel entonces y las que les sucedieron no movieron un músculo para corregir el desaguisado, que llegó hasta es­tos días y provoca episodios como el que se vivió ayer. A menudo los pescadores argentinos son corri­dos, muchas veces a los tiros, por los prefecturianos paraguayos que vigilan con rigurosidad su parte.
Ahora bien, ¿por qué Apipé, que es territorio argentino, está en aguas paraguayas? El problema surgió con la construcción de la represa binacional de Yacyretá que cortó la navegación en el Paraná. El complejo hidroeléctrico dispone de una esclusa de navegación que permite a los barcos sortear la mole de cemento que se levantó en medio del río, pero ese dispositivo se ubica en uno de los laterales, justamente en la orilla más cer­cana a Corrientes, de tal modo que eso obligó a cambiar el curso de navegación.
El canal principal -por donde transitan los barcos- pasó de estar al Norte de la Isla Apipé, frente a la costa paraguaya, y se corrió al Sur más cerca de la costa ar­gentina. Esto hizo que la isla que es parte de Corrientes quedara en aguas extranjeras, fuera de la jurisdicción que define el canal de navegación. Insólito, pero real.
No fue lo único extraño, pero sí lo que ha permane­cido hasta estos días. Quizás, a partir de este incidente, ha llegado el momento de plantear en serio un reclamo que devuelva Apipé a la jurisdicción nacional.