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José Carlos García Fajardo
Por: José Carlos García Fajardo

El machismo mata

Leemos titulares trágicos sin pestañear. Como quien acude a la sección de sucesos sin sorprenderse de lo que se ha convertido en una “normalidad” aciaga. Mueren mujeres con la misma frecuencia que aparecen corruptos en la política. Nada extraña y ahí la tragedia se convierte en drama. Un drama que nos sitúa en los albores de las tribus bárbaras donde la vida no vale nada. Donde la histeria gana. La hybris se apodera de la razón y todo lo destruye. El amor, la familia, la libertad. El bien más preciado que decía Don Quijote.

La muerte de mujeres y/o niños inocentes ocupa su página diaria en las cabeceras nacionales. Debería cortarnos la respiración y apenas nos agita la conciencia. Una más...dicen en los medios. Una costumbre que acusa su desgracia en la ligereza con la que se da la noticia.
En el último mes han asesinado a 9 mujeres. En las últimas 48 h a 3 mujeres y 2 niñas. Fracaso total de la democracia, la política y la Justicia. Hay que remontarse a 2003 para ver un septiembre tan negro. Estas mujeres tienen nombre. Pero aparecen como una “mujer más muerta a manos de un hombre”. 
Entre 2007 y 2017 se han levantado 739 cruces. Todas víctimas de violencia machista. ..

Nos hemos acostumbrado a vivir rodeados de machistas, maltratadores y escoria, en definitiva. De pederastas, también.... 
Y la publicidad y los medios cosificando a la mujer contribuye a ese dominio viril de la vida en pareja que heredamos de las cavernas. ¡Porca estupidez la nuestra!.

¡Cuántas vidas, sueños, sonrisas, proyectos y abrazos truncados por el egoísmo, el capricho narcisista y el cultivo de la maldad... cuánto dolor por centímetro cúbico de tinta negra!.

El problema no es fácil de resolver. La educación machista ha sido la norma a lo largo de la historia. Eso empieza a cambiar, afortunadamente.

Más educación en igualdad, más inteligencia emocional, más fraternidad. Ahí está el camino hacia la convivencia armónica y respetuosa. Y entender nuestra biología y nuestro cerebro. Leamos, aprendamos sobre nuestra conducta. Nos sorprenderemos...

Pese a la modernidad y la defensa de la igualdad, todavía en el plano inconsciente los hombres tenemos ribetes del machismo secular y endémico con el que nos hemos criado. Reconocerlo es un primer paso para frenarlo. Unos lo expresan y otros no. Hay muchos que lo potencian alimentando su ego, y su vulgarismo bestial. Erradicarlo es una de las funciones del crecimiento personal.

Debemos estar vigilantes, alertar y señalar sin miedo a quien intimida, veja, insulta y ya no digamos pega a niños y/o mujeres.

Hay una lacra que acompaña a nuestra historia. Creer que la mujer es una posesión del hombre. Esta visión despoja a la mujer de su libertad.


Xoan Leiro, periodista