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Alberto Ruíz Díaz
Por: Alberto Ruíz Díaz

El puerto, o el desguace solapado

El loteo llamado “Plan Costero” de la ciudad de Corrientes concita múltiples reclamos de diversas organizaciones y foros vecinales por falta de transparencia de las autoridades. El  jefe comunal Eduardo Tassano dice que “la ciudad, sin poner un peso, tendrá espacios verdes, paseos y concesiones de los lugares a comercializar”(sic), como si no hubiese conflictos entre el interés económico de los negocios comerciales y los intereses de la sociedad que deben plasmarse en políticas públicas con participación colectiva a través de Audiencia Pública. Esto es así porque, si bien las zonas involucradas serían nacionales y provinciales, tanto la planificación de la ciudad como la regulación del espacio público son incumbencias y obligaciones del Municipio.

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El loteo incluye al puerto capitalino, lo que encaja con un nuevo puerto anunciado en la localidad de El Sombrero que sería financiado con lo que genere el proyecto inmobiliario es decir un proyecto de puerto futuro e incierto, mientras se utilizaría el actual Puerto de Corrientes para no se sabe qué y a la vez se desmantelan talleres, equipos y máquinas del ente nacional de Vías Navegables, según revelan sus empleados.

La cuestión es que un eventual colapso del Puente Gral. Belgrano debería ser encarado en la planificación de la ciudad habida cuenta su semejanza con el puente en la ciudad de Génova (Italia) que se derrumbó el pasado 14 de agosto dejando 43 muertos.

Según el ingeniero chaqueño Jorge Bernal la estructura del puente Corrientes-Chaco es una réplica del italiano y se halla en peligro. “El derrumbe del puente de Génova debiera ser un alerta para las autoridades responsables del puente Belgrano, que es casi una copia”, dice Bernal en una entrevista publicada el 26 agosto en el diario pagina12. “El inventor de esos puentes de hormigón colgantes, que fueron una revolución de la ingeniería en los 60, fue el ingeniero italiano Riccardo Morandi, que diseño el de Génova y asesoró en el Belgrano”.

El ingeniero Bernal en apretada síntesis dice:

* Se creía que el hormigón con el que se construía en los años 60 era eterno, pero era distinto al actual y no se conocían las enfermedades que sufre.

* “En los planos del de Génova y del Belgrano hay cosas que son un plagio, como las configuraciones mecánicas y geométricas, y el material”.

* “a los quince años de inaugurado el puente de Génova [1963], el mismo Morandi alertó sobre la necesidad de mantenimientos rigurosos porque se empezaron a determinar las patologías que tiene el hormigón”.

* El puente Belgrano se construyó en 1973 y al principio pasaban diariamente cinco mil automotores, pero ahora pasan de veinte a treinta mil.

* Los camiones alcanzaban 25 toneladas, pero ahora cruzan el puente con 40 y 50 toneladas.

* “El Belgrano está fatigado. Las cargas repetitivas, con el paso de los vehículos, de los camiones y cargas tan grandes generan fatiga”

* “En Italia se han hecho cerca de once puentes con el modelo Morandi y tres están fuera de servicio. Los otros están con alerta en cuanto a las cargas que dejan pasar”

* En Europa y Estados Unidos desde antes de 2000 se hacen monitoreos constantes de los puentes, con un manual riguroso de inspección. “Por el Belgrano hoy pasa cualquiera mientras pague el peaje”

Cabe agregar a lo estudiado por Bernal, que el segundo puente por construirse, si es que se construye, no estaría listo antes de varios años durante los cuales el puente actual podría soportar incremento del tránsito, tanto en cantidad de vehículos como en peso de las cargas y, al mismo tiempo, aumentará la probabilidad de colapso debido a su proceso de envejecimiento.

Al parecer las autoridades administrativas locales consideran el inmenso beneficio recibido del Puente Gral. Belgrano como un fenómeno natural, o una plusvalía como agente formador del paisaje del río para la promoción inmobiliaria; lo que desde otra óptica parece un deliberado y malicioso desprecio por las motivaciones e intereses de la comunidad.

¿Qué hacer?

Las organizaciones populares y foros vecinales tanto de Corrientes como de Resistencia deberían reclamar un debate serio y realista sobre qué hacer con el puerto de Corrientes ante el caso eventual, pero no imposible de un colapso total o temporario del puente Gral. Belgrano, en cuyo caso quienes necesiten desplazarse con regularidad entre las ciudades de Corrientes y Resistencia no tendrán a mano sino algún cruce fluvial de emergencia, en lanchones para personas y en Barcazas para autos y camiones ya que el grueso del tránsito de larga distancia hallará otras  alternativas viales. Pero si nos quedáramos algún tiempo sin el puente y, encima, las instalaciones y talleres portuarios existentes no pudiesen ser utilizados, las preguntas vienen solas.