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Raúl Rolando "Tato" Romero Feris
Por: Raúl Rolando "Tato" Romero Feris

Desarrollo Costero: una muy mala copia de un Proyecto mejor - Por Raúl Rolando Romero Feris

Las “aguas brillantes” seguramente serán los “espejitos brillantes” de colores de otra promesa electoral, en vez de la continuidad de una política de Estado integral que iniciáramos hace más veinte años, y que hoy solo quieren remedar.

Cuando asumiera por segunda vez como intendente de la ciudad de Corrientes en diciembre de 1997, por mandato popular del más del 75 por ciento de sus habitantes, propuse una ciudad que sería la Capital del Nordeste Argentino, continuando la primera y acrecentando la gestión que tuviera el fallecido intendente, mi amigo, Rubén Darío Casco.
Aquel objetivo tenía entre sus pilares, los mismos que la Provincia asumiera en mi reciente gestión como gobernador: Integración Regional, Grandes Emprendimientos, y el Desarrollo mirando al nuevo siglo que se acercaba.
Todo ello motorizó desde el primer día una catarata de proyectos que tenían su eje en el centro de la ciudad, y se proyectaba hacia todos los puntos cardinales: El Río, la Costanera Norte y la Costanera Sur, proyectadas como defensa contra inundaciones y factor de desarrollo social, habitacional y económico para la ciudad, apuntando a su expansión hacia el Norte, el Sur y el Este.

imagen satelital ZN en periodo de Inundaciones 2014nFuente Municipalidad de Corrientes..jpg


Prueba de ello es el gigantesco murallón construido en el barrio Lomas del Mirador, que debía ser la base para la Costanera Norte, y factor de desarrollo de la vida de sus habitantes, dedicados a tareas que tienen que ver con las ladrillerías y la pesca. La Costanera Norte, apuntaba a atravesar todo el sector de ribera, proyectándola hacia la zona del Aeropuerto Cambá Punta.
A la vez, la zona portuaria, convertida en un sector totalmente refuncionalizado, se convertía en el centro de todo ese desarrollo, conservando la Escuela de Vías Navegables, sumándola a la trasformación de ese sector en un centro comercial, de convenciones y ferial, tan necesario hoy para nuestra ciudad. Asimismo, ese gigantesco complejo se unía con el Parque Mitre como pulmón principal del centro de la ciudad.

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Desde la zona del actual Puerto, partía de la misma manera lo que hoy es la Costanera Sur, por lo que se había refaccionado a nuevo la antigua, y la proyectábamos apuntando hacia la cabecera del futuro Segundo Puente Ferrovial Corrientes – Chaco en la zona de Santa Catalina, vinculando así la ciudad al futuro Complejo Multimodal de Cargas, que comprendía la conexión ferrovial y fluvial, llevando el puerto de Corrientes a ese centro operativo de gran magnitud.
El financiamiento estaba al alcance de la mano: los bancos e inversores prestos para iniciar las obras, y con un impacto social y económico altísimo, porque se priorizaba el sentido social para incorporar y darle calidad de vida a los habitantes de los barrios más desprotegidos, que se beneficiaban con esta iniciativa. Más viviendas, más pavimento, más trabajo.
Todo eso y mucho más ya lo pensamos nosotros en 1997. Gestiones del Partido Nuevo. Cabe aclarar y repetirlo.
Cuando ocurriera el Golpe Institucional de 1999, el interventor en la Municipalidad Carlos Zubieta, ordenó la destrucción de toda esa documentación. No solo de los proyectos, sino que dejó caer los procesos administrativos en marcha. Por ejemplo, el traspaso a la comuna de las estructuras de la zona portuaria, la licitación para el Shopping, y sistemáticamente cada uno de los proyectos elaborados, como la paralización de las obras, cuando no, el destino de los fondos ya asignados, para otros gastos menores y sin trascendencia.
No conforme con eso, Zubieta y sus secuaces, hicieron desaparecer, cuando no robaron, todo lo que tuviera que ver con nuestra gestión, utilizándolo para iniciarnos causas judiciales, en base a denuncias armadas. Prueba de ello es la Causa Santa Catalina, que la Corte Suprema ordenó su reconversión.
Todo ello ocasionó lo que vengo denunciando desde ese tiempo: perdimos 20 años, nos retrasamos cincuenta, y perdimos el tren de la Historia.
Ahora, presentan desde la comuna, la provincia y la Nación, el proyecto de Desarrollo Costero. Con ello tratan de englobar a lo que está pensado como el negocio inmobiliario del Puerto Madero correntino, y una costanera que se proyecte hacia el sur, llevando el puerto local a El Sombrero.
Es como haber tenido en sus manos la construcción del mejor proyecto del Siglo, y culminar contentándose con que desde afuera se los arranquen de las manos las grandes empresas que vienen a hacer negocios con los locales.
El Puerto Madero correntino no es sino el remedo del gran negocio inmobiliario del Puerto Madero de Buenos Aires, en el que los correntinos verán el paseo ampuloso de quienes vienen a hacer negocios, sin ningún beneficio real para Corrientes.
De la misma forma, la costanera sur proyectada, solo será eso. Pasará lo mismo que con la actual. Un hermoso paseo para ver el río, pero con los mismos habitantes de los alrededores viviendo en las peores condiciones, aunque al lado de sus ranchos se levanten majestuosos rascacielos.

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Y el Puerto. Lo habremos perdido para siempre, porque llevándolo a El Sombrero, Corrientes como ciudad perderá su histórica condición. No aprovechará el vínculo fluvial, y será solo un punto de recalada de barcos a los que veremos pasar por la Hidrovía, sin sacarle ningún provecho. Distinto hubiera sido con el Complejo Multimodal de Cargas, pues allí sí, unido al Corredor Bioceánico la Hidrovía cobra su sentido para la región.
Por eso afirmo sin temor a equivocarme, que esto que se presenta como el futuro de Corrientes, no es sino la frustrada imagen de quienes con su miopía no ven lo que se pierde, y solo les interesa sus propias ganancias efímeras.
En realidad, las ganancias se las llevarán quienes vienen a hacer negocios, y nos quedarán las migajas que nos seguirá relegando como la provincia con mayores índices de pobreza, y destinada al fracaso en manos de gobernantes y funcionarios sin visión ni estrategia.
Las “aguas brillantes” seguramente serán los “espejitos brillantes” de colores de otra promesa electoral, en vez de la continuidad de una política de Estado integral que iniciáramos hace más veinte años, y que hoy solo quieren remedar.