Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.nortecorrientes.com/a/132201
Raúl Rolando "Tato" Romero Feris
Por: Raúl Rolando "Tato" Romero Feris

Inundaciones: 20 años y una enseñanza perdida

Hace 20 años Corrien­tes vivía una de las más tristes y dra­máticas circunstan­cias con las grandes lluvias que se abatieron sobre la región, y en simultáneo, con la creciente de los ríos interiores, del Paraná y del Uruguay.

 

98 inundaciones.jpg

La emergencia hídrica duró va­rios meses, que requirió de todos un esfuerzo acorde ante tamaño desastre causado en la produc­ción, en la vida y en la economía de nuestras provincias afectadas. En ese momento, Corrientes demostró estar a la altura de la emergencia y la catástrofe.
El lugar más afectado fue Goya y toda la zona que la rodea. Para­jes enteros desaparecieron bajo las aguas, puentes caídos, rutas cortadas y la lluvia que no cesaba. El puente sobre el arroyo Machuca cayó llevado por el agua y así que­daron aisladas Goya y Esquina. En tan solo dos semanas se colocó un puente Bailey y se restableció el tránsito por la Ruta 12.
En ese contexto, en plena Sema­na Santa de ese año 1998, tomé una decisión mucho más allá incluso de mis responsabilidades públicas. Era una decisión de mandato moral para con mis comprovincianos.
Montamos junto con el Ejército Argentino, de la mano del Coman­dante de la Región, el General de Brigada Eduardo Cabanillas, un puesto de mando en Goya, con todos los pertrechos militares, helicópteros, camiones Unimog, lanchas de salvamento y todas las fuerzas vivas.
Así fuimos al rescate de cientos de personas afectadas por la in­creíble inundación, agravada tras la rotura de una represa en Paso Tala, en cercanías de Perugorría.
Esa acción, intrépida si se quiere, se volvió a repetir cuando llovió 600 mm sobre la ciudad de Co­rrientes. Hubo que salir a enfren­tar la inundación y la lluvia. De allí aquella imagen que me muestra rescatando personas en La Olla, y montando a la vez un Centro de Refugiados en Santa Catalina, con todos los servicios para más de dos mil evacuados: escuela, albergue, hospital y contención para aque­llos que lo habían perdido todo. Esa acción me valió la cárcel, condena que la cumplí, y que ahora la Corte Suprema mandó a anular y espero una actitud similar del Superior Tribunal de Corrientes.
La experiencia de aquellos duros días de hace 20 años nos dejó una enseñanza, por lo que de inme­diato elaboramos un Programa in­tegral para este tipo de contingen­cias: el diseño de defensas costeras, desagües urbanos y centros de re­fugiados en zonas críticas, que lue­go fue olvidado por los gobiernos que nos sucedieron.
Desde hace 20 años que venimos ante cada contingencia climática, sufriendo los embates de la fal­ta de previsión. Cada vez, en cada emergencia, las ciudades se inun­dan, los ríos no tienen contención, y no hay asistencia rápida y eficaz. Se desperdició aquella experiencia, se desoyó el aporte que les brinda­mos, y así, cada vez se sigue impro­visando. Nos queda la esperanza de que algún día se tome esa parte de la historia como enseñanza para que en algún momento se crista­lice en serio aquel proyecto que aún espera ser concretado. Mien­tras tanto, seguiremos esperando que no llueva, y que los ríos no crezcan. Algo que seguramente no sucederá.s