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Dos frentes de conflictos

Macri con sus venidas a Corrientes ya le ganó por lejos a Cristina Kirchner y sus visitas al Chaco. ¿Dejan algo o son escapes políticos con la pantalla de misión oficial?

Por el momento, la única expectativa firme es que la inflación habrá de superar la meta que se fijó el Gobierno nacional de un 15% anual. Uno de los hechos noticiosos de ayer, además del trancazo de los gremios docentes enojados por la oferta de aumento salarial y la sorpresiva renuncia del titular del organismo de recaudación fiscal (Afip), fue el nuevo pronóstico inflacionario que surge del denominado Relevamiento de Expectativas de Mercados (REM) que realiza el Banco Central de la República Argentina. Los economistas y consultores que forman parte de ese espacio, que es una suerte de oráculo para el Banco Central, establecieron que esperan para este año una inflación del 19,9%. Le hicieron precio, bien podrían haber dicho 20% y ningún funcionario, ni siquiera el presidente Mauricio Macri se iba a molestar.

Este nuevo vaticinio es superior al anterior, en enero dijeron que esperaban una inflación anual del 17,6%, ahora corrigieron hacia arriba y pronosticaron 19,9. La evaluación se hace todos los meses a pedido del Banco Central. Es posible que en los próximos meses la expectativa sea más benévola, por ahora asusta. Se sabía que el primer trimestre iba a ser muy bravo y que comería parte del crédito de la Casa Rosada que pautó para todo el año una inflación del 15%. Ayer también el Centro de Estudios Económicos de Orlando Ferreres, habitualmente amigable con los ocupantes del palacio de Balcarce 50, informó que midieron la inflación de febrero en 2,6%, de tal modo que el costo de vida aumentó en los dos primeros meses del año un 4,2%. Son datos oficiosos, pero no muy alejados de la realidad. Los números oficiales se conocerán en una semana y servirán para confirmar o corregir (apenas) las cifras preliminares. Resulta agotador trajinar casi todos los días en esta columna con el mismo tema, pero la inflación es -sin dudas- la gran preocupación del Gobierno y especialmente de la ciudadanía. Inquieta y trastorna. Además, aun con el riesgo de volverse repetitiva y cansadora, la prensa está obligada a darle seguimiento a este asunto pues se abrió el proceso de paritarias en distintos sectores laborales y la Casa Rosada busca imponer su criterio de que los aumentos salariales no deben sobrepasar la meta inflacionaria del 15% anual. Es comprensible, pero no es sano. Los números hablan de otra realidad, corresponde prestarle atención, sin exagerar en el pedido. Por eso, los conflictos gremiales que están en puerta (más allá del batifondo del camionero Hugo Moyano, que tiene otras connotaciones) y las dudas sobres la factibilidad del plan económico, constituyen los frentes más desafiantes para el tercer año de mandato del presidente Macri, que el lunes estaría en la provincia de Corrientes para inaugurar el ciclo lectivo en una escuela de Bella Vista. A esta altura, Macri con sus venidas a Corrientes ya le ganó por lejos a Cristina Kirchner y sus visitas al Chaco. ¿Dejan algo o son escapes políticos con la pantalla de misión oficial? A la provincia vecina no le quedó mucho después de tan repetida consideración de la Señora, y por el momento a Corrientes no le va mejor. Siempre es un privilegio tener al Jefe de Estado en casa, pero si viene con algo más que discurso, mucho mejor. Si se concreta la visita del lunes próximo, Mauricio Macri completará diez aterrizajes oficiales desde 2015. Todas tuvieron alguna significancia, particularidades políticas o sociales de la coyuntura, pero ninguna marcó un hito. Ninguna de las visitas implicó un cambio para los correntinos, ¿será el crecimiento invisible, al que se refirió en su reciente mensaje en el Congreso de la Nación? La llegada del Presidente al Taragüí tiene todas las características de un “recreo”, por más que esta vez, justamente, venga a poner los chicos en las aulas.s