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La maniobra del tero

En la oposición comenzaron a sospechar que Cambiemos, como el tero, grita en un lugar y esconde los huevos en otros.

El período ordinario de sesiones legislativas arranca mañana a nivel nacional y también en la mayoría de las provincias, entre ellas Corrientes, aquí la ceremonia tendrá un atractivo especial, pues se concretará la reapertura del recinto de las bancas, que fue refaccionado a nuevo en el marco de un plan de obras para recuperar el centenario edificio de la Legislatura. Este acontecimiento le dará realce al protocolo del primer mensaje del gobernador Gustavo Adolfo Valdés a la asamblea legislativa, y que es motivo de expectativa política. Se espera que, en el discurso, el mandatario provincial marque los lineamientos de su gestión, que comenzó hace 80 días y se desarrolló condicionado por el ritmo estival; hay muchos asuntos pendientes, pero es una incógnita el tenor de la agenda que impulsará el Gobierno.

A diferencia del relax correntino, el jefe y socio mayor de Cambiemos, el presidente Macri y su equipo no paran de instalar temas que generan debate en la sociedad y que supuestamente tendrían destino de trámite parlamentario, primero fue la legalización del aborto, la semana pasada, y ayer sorprendieron con otra propuesta urticante: cerrar las puertas de los hospitales a los extranjeros. ¿Qué vendrá luego, la pena de muerte? Es verdad que los asuntos planteados mediáticamente por el Gobierno son de interés público, y la evidencia de ellos es que apenas son presentados desatan un fuerte oleaje (ayudados por los operadores de las redes sociales), pero no es menos cierto que hay otros temas (económicos, sociales, laborales) más urgentes que merecen la atención del Parlamento nacional. La discusión por la legalización del aborto ha sido meneada por todos los gobiernos desde el retorno de la democracia, en 1983, hasta la fecha, y llamativamente siempre sin éxito. Es que así como así, como aparece, de la nada, luego se apaga. Esta ocasión no es distinta, de repente, sin ningún amague ni preaviso, el macrismo lo puso sobre el tapete y se dio la lógica, reaccionó la Iglesia y se produjo el entrevero con voces a favor y en contra. El aborto es claramente un ensanchador de la grieta. En este caso no tiene que ver con los K y la grieta que ellos supieron instalar, aunque bien podrían ser complementarias. Traducido, la grieta es controversia, diferendo, y cuando ocurre esto, hay batifondo. Nada mejor para distraer. Dicen, los que están entusiasmados con la idea de que se legalice el aborto, que el tema sería tratado en el recinto del Congreso de la Nación. Algunos esperan que sea el 8 de marzo (Día Internacional de la Mujer), otros vaticinan un par de meses; por la dudas, Cambiemos ya se encargó de advertir que no hay plazos, aunque Macri habla casi todos los días del asunto, sin decir nada concreto. Huele a distracción. En la oposición ya comenzaron a sospechar que Cambiemos está ensayando los movimientos del tero, un ave muy pícara que grita en un lugar y esconde los huevos en otros. “Lo del aborto es una trampa cazabobos”, graficó el senador Miguel Ángel Pichetto, el peronista que mejor servicio le presta a la Casa Rosada. Habrá que prestar atención al alerta del legislador rionegrino. Por ejemplo, ayer el Gobierno sacudió la agenda con otra idea espinosa: cobrarle a los extranjeros la atención en los hospitales públicos. Dicen que es una reacción a la gentileza de Bolivia con los argentinos. Muchos gobernadores, comenzando por el de Jujuy, se plegaron a la movida. Marcos Peña lo calificó de “valiente”; aquí, en Corrientes, salieron a avisar que el 20% de los pacientes en los hospitales públicos son foráneos. Así, la agenda se construye sobre polémicas y de la economía nadie se ocupa. Parece una puesta en escena ¿no será una maniobra del ecuatoriano Durán Barba haciendo la del tero? s