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EL CRUCE A TRAVÉS DE LAS TURBINAS

Colocan chip a 500 peces para medir el impacto de la represa Yacyretá

La tasa de devolución de marcas es muy baja, por lo que buscan contar con más información de los despla­zamientos migratorios ictícolas.

 

La actividad de la represa hidroeléctrica de Yacyretá ha sido fuertemente seña­lada como nociva para la fauna ictícola de la zona en el alto Paraná, resultado de la marcha de las turbinas que estarían provocando la muerte de peces que inten­tan seguir curso río abajo y la consiguiente desaparición y extinción de especies del río. Acusaciones más pun­zantes hablaron incluso de “una máquina trituradora”, en referencia a los motores expuestos y la presa en sí. En respuesta a esto, los técnicos de la represa ejecutan un sistema para el seguimiento y monitoreo de los peces, en busca de confirmar o no si logran atravesar la zona crítica y proseguir su ciclo natural.

Especialistas en Ictiofau­na de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) y de la re­presa de Itaipú realizan una marcación de peces de dife­rentes especies para deter­minar su desplazamiento en el lago Yacyretá y el río Alto Paraná.

Las tareas se desarrolla­ron en el sistema de transfe­rencia de peces de la Central Hidroeléctrica Yacyretá. “En esta oportunidad, además de la marca tipo abra y lea (que es un pequeño tubo de plástico, que se abre y en el interior están las instruc­ciones para la devolución de la marca), se colocó en algunos peces un microchip que permitirá con un lector electrónico registrar el paso de ellos con toda la informa­ción”, explicó Omar García, titular de Ictiofauna de la EBY.

“Los pescadores que de­vuelvan las marcas recibi­rán un reconocimiento de nuestra parte por su interés en colaborar con la investi­gación de los recursos pes­queros de nuestro río Para­ná, fundamentales para el desarrollo del país”, dijo el director ejecutivo de la EBY, Humberto Schiavoni.

“Esperamos marcar unos 500 ejemplares de diferentes especies en esta campaña”, precisó el ingeniero Mauri­cio Adames, de la binacional Itaipú, al destacar que hasta el momento se marcaron pe­ces de 15 especies distintas.

Los especialistas indica­ron que la tasa de devolu­ción de marcas es baja, del 3 al 5%. “Por eso es funda­mental contar con más in­formación de los desplaza­mientos migratorios”, des­tacaron.

“Muchos peces fueron capturados aguas arriba y aguas debajo de la central, lo cual demuestra que los peces pueden pasar por las turbinas sin problemas ha­cia el río”, agregó García. La información suministrada permitió establecer los mo­vimientos migratorios de las diferentes especies del río.

Cuando se diseñó la re­presa se pensó en un dispo­sitivo de ascensor para los peces, lo que les permitiría sortear la gigantesca barre­ra de cemento que cortó el curso del río Paraná. Así se construyó la obra y el as­censor estuvo (¿y está?) en funcionamiento de tal modo que las especies podrían pa­sar de lago superior al canal río abajo y viceversa. s