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Los seis años de Colombi

¿A qué se refiere Colom­bi cuando habla de 6 años de gobierno? ¿Lo hace a propósito, para alimentar una suspicacia o está anclado a algún proceso institucional aún desconocido?

A una semana del recambio institucional en la provincia, sin gabinete a la vista y ni si­quiera nombres de candidatos en el tapete, la prensa juega a las adivinanzas con los po­cos datos que maneja ante el mutismo del gobernador electo, Gustavo Adolfo Valdés. Quizás se conozca algo oficial en los próximos días, mientras tanto el man­datario saliente, Horacio Ricardo Colombi, se mues­tra decidido a usufructuar hasta el último minuto de protagonismo, marcando a sello su autoridad, como si después del domingo venidero se esfumara. Todos, hasta los más distraídos, saben que eso no habrá de suceder. El mercedeño seguirá arbitrando las acciones del ofi­cialismo desde su nuevo puesto en la Legislatura. El jueves juró como senador provincial, ocupó una banca, se sacó fotos y reci­bió felicitaciones de todo calibre, pero todavía no ejerce como tal, por estos días desanda el camino hacia la entrega del Gobierno, lo que no implica -necesariamente- la cesión del poder.
En este marco, el mandatario (que se va) volvió a deslizar una frase que no es nueva y que pro­duce oleaje cada vez que aparece en su discurso. Ha­bló nuevamente de los próximos 6 años de gobierno. Puntualmente dijo que “se vienen 6 años donde la Provincia va a pegar un salto extraordinario en mate­ria de desarrollo”.
Fue en la cena de la Federación Empresarial Corren­tina (Fecorr), que se llevó a cabo el sábado a la noche y donde le tocó dar el mensaje central que tuvo diversos aspectos sobresalientes, uno de ellos de tenor político referido justamente al plazo de gestión que se avecina. ¿A qué se refiere Colombi cuando habla de 6 años de gobierno? ¿Lo hace a propósito, para alimentar una suspicacia, o está anclado a algún proceso institucio­nal aún desconocido?
Claramente es una estrategia, pocas veces el mer­cedeño ofrece una frase, que encierra una definición, sin un propósito. La primera vez que lo hizo, y que al­gunos le atribuyeron la condición de furcio, fue en el acto de nominación de Gustavo Valdés como candida­to a gobernador. Ese día dijo que se preparaban para 6 años de gobierno y desde entonces comenzaron las especulaciones, que hasta el día de hoy no fueron des­activadas.
Luego, en un par de ocasiones, volvió a repetir el mensaje; no parece un error sino más bien algo calcu­lado. El sábado, ante la crema y nata del empresariado correntino, deslizó que se vienen seis años pletóricos de realizaciones para la provin­cia. Fue apenas un segundo, un detalle, que no pasó inadvertido, pero quedó relegado ante otras consideraciones que expuso so­bre el rol que deben cumplir los dueños de empresas, productores y emprendedores. Puntualmente les pidió más compromiso para que inviertan y no lo esperen todo del Estado. Muy interesante lo que dijo, especialmente viniendo de su parte, que ha gobernado los últimos 16 años (en familia) sin generar condiciones para el arribo de inversiones.
El ejemplo paradigmático de la frustración indus­trial en la era Colombi es que el hombre se va y la Co­ca-Cola no aparece. Todo un mandato, desde 2013 a la fecha, a puro amague. El terreno en la Ruta 12, donde está proyectada la planta de la compañía sigue desier­to, no hay ningún ladrillo. Así como el Gobernador punzó sobre el orgullo de los empresarios al pedirles que arriesguen e inviertan, la Cámara también le de­volvió el guante reclamando reglas de juego claras y medidas de incentivo a la producción.
El interesante contrapunto se dio en medio del jue­go de intrigas al que es adepto Colombi. Los seis años de los que habla, ¿se refiere a la reelección de Macri o acaso habrá un cambio en el orden provincial?