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Tras 15 años de trabajo

El comedor Pocho Roch se recupera del cuarto robo gracias a la solidaridad

Durante el fin de semana malvivientes ingresaron y se llevaron elementos de cocina. Ayer la ayuda de la gente fue más fuerte.

María Luisa Barrientos es quien lleva adelante el comedor Pocho Roch, desde hace 15 años, con lágrimas en los ojos ayer atendió a NORTE de Corrientes, mientras esperaba que lleguen las primeras familias a retirar como lo hacen todos los días sus raciones de alimentos. “Ayer no pudimos cocinar porque no teníamos nada, nos partió el alma ver las caritas de los chicos cuando les decíamos que no teníamos comida”, contó al iniciar la charla. Por cuarta vez el comedor vuelve a levantarse y la solidaridad dice presente. Ubicado en el barrio Juan de Vera, el lugar brinda alimentos de lunes a sábado a 187 chicos, de los cuales 80 comen en el lugar y los restantes llevan las porciones a sus casas. Tras sufrir el robo de varios elementos esenciales para su cocina diaria, recibieron el apoyo de una importante cantidad de personas que se acercaron para ayudar. “Estamos muy dolidos por lo que pasó, es muy feo ver como hay gente que es capaz de hacer este daño, porque no es que nos lastiman a nosotros sino que dejan sin comida a los niños que son los más perjudicados”, dijo María Luisa y agregó, “en medio de tanto dolor vemos cómo la gente no para de llamarnos para preguntar qué necesitamos, grupos deportivos, amigos, gente que no nos conocen pero se enteraron lo que nos pasó se reúnen para ayudar y eso nos emociona, quiere decir que en estos 15 años no hemos hecho las cosas tan mal”, dice la mujer. Ayer la cocina volvió a funcionar y Graciela, una de las cocineras con más años en el comedor, decidió hacer croquetas con ensalada. “Nos reponemos una vez más y con una sonrisa cocinamos con amor porque sabemos que hay un montón de personas que nos necesita”, cuenta la mujer, que todos los días deja su familia para ir al comedor. Las donaciones comenzaron a llegar y las ollas, elementos de primordial necesidad, no tardaron en ser donadas, ahora el comedor espera por una procesadora, otro de los elementos que hacen falta para realizar las tareas diarias. En el comedor aún faltan cubiertos, vasos, cuchillos de cocina y garrafas, “estamos pidiendo lo que necesitamos, nada de más”, resumió María Luisa.

ChamamÉ y amor no faltan

El trabajo en el Pocho Roch comenzó en el 2002, a pulmón y por voluntad de las personas que veían el hambre en el barrio. “Eran años duros y sentí que debía hacer algo, se trabajó mucho y todo lo que se hizo fue por ayuda de la gente, en el 2007 chicos de Francia que nos construyeron el edificio y desde allí no paramos”, relata su fundadora. El nombre nace por el amor al chamamé, “aquí todos son admiradoras de Pocho Roch y por eso decidimos ponerle su nombre, aquí la música nunca falta”, asegura. La ermita en honor a San Expedito, fue una promesa, “cuando andaba por la calle pidiendo cosas para el comedor siempre entregaba una estampita de San Expedito y siempre le pedía por nuestro comedor con instalación propia, cuando llegó le dimos un lugar importante”, relata María Luisa y destaca que la fundación también lleva el mismo nombre. El amor y la solidaridad fueron siempre las cosas que primaron para hacer crecer al comedor, desde donde agradecen a todos las personas por las donaciones recibidas. s