Para ver esta nota en internet ingrese a: http://www.nortecorrientes.com/a/114429
MONSEÑOR MANIFESTÓ SU DESCONTENTO

Habló Stanovnik: el corso en Cuaresma habla de la “superficialidad humana”

Dijo que no presionará a nadie pero invitó a la feligresía a no participar de los carnavales en tiempo de cua­resma.

Luego de que la lluvia im­pidiera la realización de los corsos oficiales el segundo fin de semana de fiesta, la empresa organizadora Fénix, dio a conocer un comunica­do a través del cual se infor­ma que estos días fueron re­programados para el 3 y 4 de marzo. Sería el último fin de semana antes de que se ini­cie el ciclo lectivo -de no ha­ber paros en el sector docen­te-; pero la fiesta se realizaría en tiempo de Cuaresma. Con esta decisión varias cuestio­nes quedaron al descubierto pero la más importante es la incoherencia que se da en torno a Momo, algo que no es novedad.

STANOVNIK 222.jpg

El año pasado, cuando los mismos comparseros y di­rigentes se unieron para la realización del carnaval en tiempo de Cuaresma porque los dos primeros fines de se­mana del rey de la Burla se superponían a la Fiesta Na­cional del Chamamé no hubo forma de cambiar la resolu­ción que lo impide. Este año, la lluvia logró lo impensado. El intendente Fabián Ríos habilitó a la empresa organi­zadora a realizar el carnaval en tiempo de Cuaresma. Na­die dijo nada. No lo hicieron los comparseros tampoco los dirigentes y mucho menos los concejales, funcionarios de la oposición. No hubo una sola voz que se alzara ante esta decisión incomprensi­ble no porque no se pudiera sino por lo inentendible de la negativa del 2016 y la repen­tina habilitación para 2017.

La única voz que se es­cuchó ayer fue la del arzo­bispo de Corrientes, Andrés Stanovnik, quien dijo que la realización de los carnavales correntinos en Cuaresma habla de una señal de “superficialidad hu­mana”.

Esta fue la frase que monseñor Stanovnik utilizó para oponer­se a la realización de estas dos últimas no­ches de desfile en esta fecha. De todas maneras, dijo, su intención no es presionar a nadie.

“Quien quiera prepararse para las Pascuas que se abs­tenga de los carnavales. Cada cosa debe tener su lugar y su tiempo. Deben darse cosas fundamentales para cambiar cuestiones básicas de nues­tro pueblo. Cuaresma es un tiempo de reflexión, de mirar hacia dentro y corregir rum­bos. Divertirse es sano en su momento y su lugar, como todas las cosas de la vida”, expresó el prelado.

Monseñor también habló del interés económico que tienen los carnavales y que desde ese punto de vista po­dría ser entendible el no res­peto a las normas que rigen en la ciudad, aunque la re­solución diga, por única vez. “Si hay un interés económico porque se perdieron dos fi­nes de semana debemos sa­ber a qué apuesta la comuni­dad para no caer después en los sinvalores. La Cuaresma es un tiempo para corregir rumbos a través de la palabra de Dios que es un don, y no hay que distraerse”, dijo

Stanovnik insistió en que “hay que entrar de corazón en este tiempo de Cuaresma, que es de mayor solidaridad, de apertura al prójimo y para corregir rumbos hay que dar­se tiempo”

“La recomendación es la que nos hace la Iglesia: que entremos de corazón en este santo tiempo de Cuaresma y entonces hay que abstenerse de este tipo de distracciones. Quien toma estas decisiones asume las consecuencias. Yo no voy a presionar a nadie, sólo sugiero a la feligresía a vivir el tiempo de Cuares­ma como corresponde a los católicos y cristianos”, dijo Monseñor dejando en claro su disconformidad con esta decisión inconsulta porque se la llevó adelante entre dos o tres referentes y sin consul­ta alguna.

Cabe destacar que Monse­ñor no fue el único que habló de Momo también lo hizo el Gobernador. 

Este año el carnaval de Corrientes no tuvo muchos inconvenientes porque la Cuaresma comienza en marzo y Pascuas se celebra en abril, pero el año próxi­mo no será lo mismo y una vez más comenzará el deba­te si Momo puede o no des­filar en esta fecha. Es una discusión que de una vez por todas se debe solucio­nar. Tomar una decisión por sí o por no y dejarla estable­cida a través de una nueva ordenanza, o simplemente cumplir la ya existente pero no se puede respetar las or­denanzas vigentes un año y al otro violarlas. Un hecho que sólo sucede en Corrien­tes.

Otra figura que hizo refe­rencia a los carnavales co­rrentinos fue el gobernador Ricardo Colombi. El primer mandatario provincial fue directamente contra los di­rigentes capitalinos y los comparó con los del interior provincial. “Se les construyó un corsódromo, que pue­de tener déficit, pero que nunca fue utilizado como corresponde. Los respon­sables son las propias agru­paciones; sus dirigentes”, dijo. “Me reuní con ellos en su momento y les ofrecí 5 autos, para que realicen una rifa durante el año. Pero eligieron seguir con la es­tructura de que llegue Papá Noel con la bolsa de plata”, expresó haciendo referencia al cachet que le imponen a la empresa organizadora todos los años para poner el espectáculo en escena.

Colombi reconoció que el corsódromo necesita más obras y que las mismas se realizarán y este espacio se convertirá en un centro de convenciones porque en la actualidad no tiene el uso que debería. “El corsódromo debe usarse los 365 días del año. Y ese uso lo deben dar las agrupaciones. No hay que cargar contra el gobier­no porque los responsables son los dirigentes”, expresó Ricardo Colombi.

A modo de ejemplo men­cionó la realidad del carna­val del interior. “En el inte­rior las agrupaciones hacen un esfuerzo muy grande todo el año, le pagan la ropa a la mayoría de sus integran­tes, hacen rifas. Acá lo que vale es un trabajo de todo el año de las agrupaciones. Por eso el carnaval es exitoso en Libres, en Monte Caseros, en Esquina, en Goya o en Mercedes”.

Y recalcó que el proble­ma de Corrientes es que las agrupaciones comparseras están esperando que llegue Papá Noel con 10 o 15 millo­nes de pesos y les solucione el problema de la inacti­vidad que tienen durante el año. El Gobernador está convencido de que para que el carnaval correntino cam­bie se debe cambiar ese chip. Desde su punto de vista ese es el primer paso para que la fiesta de Corrientes crezca y deje de achicarse como lo viene haciendo hace poco menos de una década.

“Nosotros vamos a inver­tir en el corsódromo, ¿pero para qué si después está todo el año cerrado?, pre­guntó. “Algunos dicen que no es el lugar ideal. No te­nemos otro. No hay un lugar céntrico para albergar 15 mil personas”, dijo. Finalmen­te dijo que en este lugar se realizará un centro de con­venciones que se comen­zará a construir este año. Si no les gusta el lugar que nos devuelvan y listo”, finalizó Colombi.

De esta manera, el Go­bernador dejó sentado su pensamiento sobre cómo debería realizarse la fiesta de Momo y cuánto puede aportar o no el Estado al respecto.s

COR170217-010F02.JPG